Los caprichos de los famosos en los hoteles

La fiebre de la fama alcanza su máxima temperatura cuando se trata de los caprichos y antojos de los famosos y celebrities del panorama musical en los lujosos hotelesLas excentricidades colman sus demandas en los hoteles en los que se hospedan antes de cada actuación, con el fin de satisfacer sus extravagantes manías y deseos haciendo alarde de sus fortunas.

 

Mariah Carey sólo confía su descanso en sábanas de hilo, y en los hoteles pide que le coloquen al váter una tapa nueva, además de escuchar sólo su música y ver sus vídeos.  Por si fuera poco, tanto ella como su mascota suelen bañarse en agua mineral francesa.

Mientras que Mariah Carey duerme en sábanas de hilo, Jennifer López lleva sus propias sábanas allí donde va, aunque se trate del hotel más lujoso del mundo.  Además pide que las habitaciones sean decoradas con telas y ropa blanca, bajo una apariencia inmaculada.  Para mantener su figura, requiere de máquinas de deporte y nada de bollería y alcohol en el minibar.

Madonna, no podía faltar en la lista de rarezas.  Cuando se hospeda en un hotel, solicita que la habitación esté perfumada con rosas de color rosa y lirios, incluso en ocasiones manda decorar la estancia con sus propios muebles con los que viaja para sentirse como en casa.

Elton John, el que fuera íntimo de la reina del pop, ha llegado a solicitar una habitación de hotel extra con una temperatura de 16 grados, para llevar consigo sus adoradas gafas.

Miguel Bosé, en la última gira de su álbum “Papito” en Lima, pidió un suelo enmoquetado, un gran espejo de cuerpo entero, una mesa de planchar y un juego de toallas negro. Para dar su mejor nota en el concierto, pidió mucha agua mineral, cocacola regular y dietética, una botella de whisky etiqueta negra, quesos variados, carnes frías, fruta de temporada.

El cantante puertorriqueño Luis Miguel exige por contrato cortinas negras en su habitación que impidan la filtración de la luz mientras duerme, además de agua embotellada, bebidas energéticas, carnes frías, frutas, toallas blancas, tequila y vodka, un chef que le cocine exclusivamente comida turca y ensaladas exóticas.  Caprichos de los que disfrutar embriagado de un olor a vainilla con velas por toda la habitación.

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